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La Ley sobre las competencias y las dificultades de los traductores principiantes

En un artículo anterior en el grupo de discusión de la ATAMESL, se habló de las dificultades a las cuales se exponen los traductores que comienzan sus carreras. Se dice que, al menos que tengan dos o tres años de experiencia, los principiantes de nuestra profesión tienen dificultades para encontrar trabajo en las agencias. La razón es la siguiente: hay que tener al menos dos años de experiencia a tiempo completo para que un traductor sea completamente autónomo, es decir que domina las herramientas y maneja sin mayor dificultad la terminología del cliente o de los clientes de la agencia. El principiante se encuentra frente a un gran obstáculo. Es verdad que la universidad ofrece una buena formación, pero los profesores no pueden seguir la evolución de nuestro mercado y las exigencias del mismo (salvo, quizás, en los programas de cooperación). Pero si vemos bien, esta evolución se acelera. Los profesores, por muy cerca que estén del mercado de la traducción, deben pasar por el proceso de proponer cursos al comité del programa de su departamento, quien debe aceptarlos e introducirlos en un entorno sindicado. Es un proceso laborioso como vemos… Y mientras tanto los cambios continúan en el mercado de la traducción. Por otro lado, la agencia, cuya primer motivación es obtener ganancias (sin lo cual tendría que cerrar sus puertas), a menudo no tienen los medios para ofrecer el apoyo necesario durante los dos primeros años y, si los tiene, duda antes de hacerlo, con el temor de que los traductores, una vez capacitados, se vayan a volar en otros vientos. Los traductores con la suerte de ser contratados por grandes agencias al final de sus estudios, o más tarde en su carrera, deben sin embargo saber que toda empresa cuya masa salarial es superior a la de un millón de dólares puede prevalerse de ciertas posibilidades en virtud de la Ley sobre las competencias de Quebec (http://goo.gl/KflV98). No obstante, esta empresa debe invertir, en el transcurso de un mismo año civil, el equivalente de al menos 1% de esa masa salarial en las actividades de capacitación para el desarrollo de competencias de su personal. Si este dinero se administra adecuadamente en la agencia, puede ayudarles a los traductores principiantes a perfeccionarse y lograr un nivel de competencia suficiente para mantener o aumentar su rentabilidad. A cambio de esto, los traductores deben comprometerse a dar lo mejor es de sí mismos. Este es un buen ejemplo del potencial conflicto de valores (es decir, los valores de la empresa versus los valores profesionales del traductor)… ¡un conflicto que es posible resolver!

Traducción : Julián Zapata

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