Las memorias de traducción: ¿Ya dominan ustedes el arte de los retrasos?

June 10, 2014

Las memorias de traducción han venido para quedarse, no hay que negarlo. Pero no nos deben impedir trabajar con gusto y buen humor (mientras se pueda), ejerciendo nuestra curiosidad y siendo perfeccionistas. 

El peligro es calcar la manera de trabajar de las máquinas sobre la nuestra. Nos da entonces la impresión de que los roles se invierten, que estamos irremediablemente entregados a las exigencias de las múltiples aplicaciones que el mercado nos impone. En resumen, que la traducción se reduce a un trabajo mecanizado asistido por el ser humano. 

Con las memorias de traducción, una parte del recorte ya está hecha, no siempre como queremos, pero tenemos que trabajar con lo que tenemos.  También cuando recibimos nuestro texto, la búsqueda de nuevos términos continúa con la misma curiosidad que antes de que llegaran las memorias de traducción; es el mismo apetito de aprendizaje que existe en todos los seres humanos.  Solamente hay que desarrollar nuevos reflejos: buscar las palabras en los segmentos para traducir y no pensar en los términos que se encuentran en los segmentos ya traducidos. No olvidemos que cada vez tenemos menos tiempo para entregar traducciones; cada vez los clientes tienen más prisa.

Hay que regresar a los segmentos ya traducidos en el momento del ensamblaje. Y es ahí que debemos emplear la buena técnica. Las técnicas son variadas. ¿Estamos trabajando sobre un texto informativo? Una técnica de estilo parchado se impone: hay que ser disciplinados, metódicos, precisos.  ¿Trabajamos sobre un texto argumentativo?  Una técnica más artística puede utilizarse: obtenemos una obra compuesta, que resalta algunos argumentos y la tesis que el autor del texto defiende.

¿Aguja con hilo? Ustedes me dirán.  Es nuestra memoria la que reagrupa los segmentos antes de aplicarlos sobre el telón de fondo. Es la que le da relieve a los elementos. Incansables, toman cinco a siete segmentos que comparan para encontrar los lugares donde éstos se entrelazan. Los ensamblan con diferentes puntos, más artísticos los unos que los otros.  A veces pasan por el encaje.

Pero antes que nada, hay que evitar la técnica de la punta loca, el ensamblaje anárquico de los segmentos. Lo que se dará entonces es la impresión de un texto sin hilo conductor y sin sentido.

¡Diviértanse!

 

Traducción: Julián Zapata

 

Video : Studio Steve Bergeron

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